lunes, 3 de febrero de 2014

sadness.

Últimamente solo me apetece llorar, descargar todo lo que llevo dentro y sentirme nueva. Lo malo es que por mucho que llore no siento desahogarme, no siento paz y tranquilidad. Necesito a cada minuto ese momento en el que te sientes diminuta, inútil y estúpida. Quizá tenga que ver que en los últimos días la suerte no ha estado mucho de mi lado, o que quizá pensaba que la gente que me rodea e incluso yo misma, eramos de otra manera. Pero últimamente solo me apetece llorar. Ver como lo que creía mi "minimundo perfecto" se destruye. Empezando con desmonorar la confianza que mis padres tenían en mí, sintiendo que los he decepcionado. Siguiendo con que mis amigos no son tan amigos como yo creía y que soy un poco ingenua en ese aspecto. Y para terminar, que me siento más sola que nunca. Parece que tengo que gritar que necesito un abrazo y que necesito que me digan que no pasa nada mientras lloro y lloro... No hay más que decir que me siento mal, desamparada, sola, inútil y sin ánimos para nada. Quiero estar sola, pero a la vez no sé si en realidad quiero estar con gente.

Quizá necesite un tiempo. Perderme por las calles de esta bonita ciudad con mis cascos y dentro de mi bolso una libreta y un bolígrafo. Sentarme en un parque cualquiera u observar el río, o simplemente mirar a la gente que pasa por la calle, paseando, que aparentemente parece feliz. O quizá deba hacer eso, aparentar parecer feliz y nada más. Al fin y al cabo es la mejor solución. Salir a la calle con una sonrisa, pero en el fondo estar deseando llegar a casa y... el resto de la historia ya lo sabéis. 


La chica del dorado reloj.