miércoles, 6 de febrero de 2013

Talking to the moon.

En estos momentos es cuando más te echo de menos. Tú, que siempre sabías como comportarse. Siempre estabas ahí. Deseando que fuese a contarte todo lo que me pasaba por la cabeza. Detenías mis lágrimas. Sabías qué hacer en todo momento. Con todo y con todos. Tonta fui yo de no hacerte caso en tantas cosas que me dijiste tantas veces… Y ahora que vivo sin ti, no me acostumbro. Sigue estando tu foto en mi pared, y al verla sigo pensando: ¿me echará de menos o me odiará? Tengo la mínima esperanza de que algún día nuestros caminos se vuelvan a unir, y todo vuelva a ser como antes. JAJAJA qué ilusa soy. Ojalá me atreviese a hablar contigo. Ojalá pudiera volver a quererte como te quise y como tu me quisiste. Ojalá tu orgullo te permitiera escucharme y decirte cómo fueron las cosas. Ojalá volvieses a creer en mi palabra antes que en la de nadie. Ojalá, y ojalá, y ojalá… Me sigo acordando de ti, no puedo evitarlo. Fuiste muy importante para mí, y no he encontrado a nadie que te llegue ni a la suela de los zapatos. Envidia me da la gente que te disfruta, que te hace reír como yo lo hacía. Te sigo queriendo, y creo que siempre lo haré. Un pilar de tu vida durante 17 años no se rompe tan rápido por mucho que haya pasado en tan solo uno.

Y ahora que no te tengo no puedo evitar arrepentirme de todas las veces que te hice estar triste, de todas las veces que te enfadabas y no querías que nadie te hablara. Pero entre toda esta tristeza, añoranza, nostalgia, tengo muchos, demasiados recuerdos felices a tu lado. Creo que nadie te ha querido como yo, ni la que ahora es dueña de tu corazón y de tu cuerpo. Esperaré, como la arena en la noche espera a que venga la ola y la remueva. Y si vienes, me removeré y removeré todo lo que esté en mi mano para que sea como volver al sitio del que nunca te has ido. 

Y es que en realidad, para mí nunca te has ido y nunca lo harás.




La chica del dorado reloj.

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