martes, 26 de mayo de 2015

Roses are not red.

Que el amor no es un camino de rosas como pensabas; se podría decir que es un camino de espinas, de enredaderas y de piedras con las que tropiezas. Y caes. Y varias veces por culpa de la misma piedra, pero... Así es la vida. No todas las rosas son rojas.




La chica del dorado reloj. 

sábado, 28 de marzo de 2015

Nie.

No me toques el alma con tus manos sucias. Si vas a llegarme al corazón, hazlo de manera limpia, con seguridad y con ímpetu. Así, como lo haces tú.















La chica del dorado reloj. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Quiéreme así.

Creo que nunca ha sido complicado hacerme feliz. Si me conoces bien, sabrás que soy patéticamente sencilla y previsible. No necesito flores, ni dedicatorias de canciones en la radio, ni aviones que escriban mi nombre en el cielo. No pido milagros, porque nunca he visto ninguno. Las sorpresas, cuanto más pequeñas, más bonitas me resultan. Y me vale todo, siempre que sea hecho con amor. Todos los detalles son buenos... Abrazos, sonrisas, besos de esquimal, notitas escritas en una servilleta, una visita inesperada, un regalo personal, una foto de tu infancia, un mensaje de madrugada, palabras simples pero sinceras... Creo que nada demasiado costoso si se hace por iniciativa propia y con sentimiento. Eso sí, necesito que todo ello sea incondicional. Solos o rodeados de gente. Aquí y allí. Ayer y hoy. Esa es mi forma de querer y, por lo tanto, es la única forma de sentirme querida.



La chica del dorado reloj. 

domingo, 22 de febrero de 2015

Naked.

Y así, con delicadeza, desnúdame. Derrumba los muros que me esconden. Quítame los miedos de un beso. Descúbrete mi corazón. Encuentra mi alma y arrópala. Hazte parte de mí y hazme tuya muy poco a poco.



La chica del dorado reloj. 

lunes, 6 de octubre de 2014

hope

Todos tenemos deseos. Algunos desean cosas sencillas, simples, fáciles de conseguir, y otros tienen deseos algo más enrevesados. Recuerdo cuando era pequeña y me iba de viaje con mis padres; solíamos ir al mismo sitio todos los años y siempre me llevaban al "pozo de los deseos". Yo, como una pequeña e inocente niña, tiraba mi moneda y deseaba cosas como que me regalasen la barbie profesora o que mi madre preparase macarrones para comer. Mis padres, al igual que yo, tiraban una moneda, y yo siempre les preguntaba que habían pedido, a lo que ellos siempre me contestaban: si lo cuentas, no se cumple.

Hace poco, volví a mi sitio favorito en el mundo, a mi pozo de los deseos. Seguía estando aquel cartel que siempre leía a pesar de sabérmelo de memoria. Tiré de nuevo una moneda y pedí un deseo. Oí como mi moneda rebotaba con todas las que habían, como iba botando de un lado a otro hasta encontrar su sitio entre otros muchos deseos. Me di cuenta que nunca hay que perder la esperanza. ¿Qué más da si me consideran una niña pequeña por eso? ¿O por darle la vuelta a uno de los cigarros de mi paquete y pedir un deseo? ¿Y si algún día se cumple?


La chica del dorado reloj. 

she

Ella. Creo que basta con decir eso cuando lo dices con tanto significado como lo digo en estos momentos. Sí, a más de 3000 km de ella, mi compañera, mi conocida… Al principio no era más que eso, pero desde el principio ambas sabíamos que algo especial había entre nosotras. Y ahora mi mitad, mi sonrisa, mi amiga, mi hermana; mi fiel, única e irremplazable mejor amiga. Porque como ya he dicho, a tantos kilómetros de ella me he dado aún más cuenta de lo importante que es para mí en mi vida diaria. Si yo doy un paso necesito que ella lo de conmigo. Que si caigo, ella me levanta; y si cae, la levanto. Está para las buenas, y lo más importante, para las putas. Si llora, la hago reír. Y es que, cuando ríe el mundo para, se detiene por un minuto. Esa risa especial que hace tanto que no escucho, que hace tanto que no soy la que te hace reír así. Que hace tiempo que no la abrazo, que no la saco de quicio, que no hincha las narices por mi culpa, que no nos vamos a cenar como gordas, que no duerme conmigo, que no me coge de la mano, que no la siento cerca de mí, y joder, duele. Duele como un puñal en el corazón, como mil agujas clavándose a la misma vez en la zona más sensible de mi cuerpo. Duele como si me faltara el aire. Decían: “qué locura un tatuaje con una amiga, ¿y si os enfadáis?” Es imposible durar más de un ratito enfadado con ella, y sé que esto si es un siempre de verdad, no de los que se dicen por decir, o de los que las niñas de ahora se dicen cuando salen tres veces juntas, y que no le dan el significado que de verdad tiene. Para mí es un siempre de verdad, sale del corazón, como ese ella. Te siento cerca, pero quiero más. Te quiero aquí.

 

La chica del dorado reloj. 

lunes, 3 de febrero de 2014

sadness.

Últimamente solo me apetece llorar, descargar todo lo que llevo dentro y sentirme nueva. Lo malo es que por mucho que llore no siento desahogarme, no siento paz y tranquilidad. Necesito a cada minuto ese momento en el que te sientes diminuta, inútil y estúpida. Quizá tenga que ver que en los últimos días la suerte no ha estado mucho de mi lado, o que quizá pensaba que la gente que me rodea e incluso yo misma, eramos de otra manera. Pero últimamente solo me apetece llorar. Ver como lo que creía mi "minimundo perfecto" se destruye. Empezando con desmonorar la confianza que mis padres tenían en mí, sintiendo que los he decepcionado. Siguiendo con que mis amigos no son tan amigos como yo creía y que soy un poco ingenua en ese aspecto. Y para terminar, que me siento más sola que nunca. Parece que tengo que gritar que necesito un abrazo y que necesito que me digan que no pasa nada mientras lloro y lloro... No hay más que decir que me siento mal, desamparada, sola, inútil y sin ánimos para nada. Quiero estar sola, pero a la vez no sé si en realidad quiero estar con gente.

Quizá necesite un tiempo. Perderme por las calles de esta bonita ciudad con mis cascos y dentro de mi bolso una libreta y un bolígrafo. Sentarme en un parque cualquiera u observar el río, o simplemente mirar a la gente que pasa por la calle, paseando, que aparentemente parece feliz. O quizá deba hacer eso, aparentar parecer feliz y nada más. Al fin y al cabo es la mejor solución. Salir a la calle con una sonrisa, pero en el fondo estar deseando llegar a casa y... el resto de la historia ya lo sabéis. 


La chica del dorado reloj.