miércoles, 29 de febrero de 2012

Mío y sólo mío eres.

Y sin saber porqué apareciste . Si tú, ese puto cosquilleo en el estómago cuando te veo. Esa sonrisa tonta al verte hacer el gilipollas. El odiarte cuando no me hablas. El encantarme cuando me guiñas un ojo o me sonríes, o cuando mientras hablas con otras personas, tu mirada se clava por un instante en mí. El modo en que te ríes, o tu manera de andar. Jajajaja, es que me hace gracia como he podido llegar a esta situación de... la verdad es que no sé de qué. Sólo sé que lo que quiero lo consigo, a veces. Y que si digo que serás mío, no habrá nadie más para ti ese día. Y que si quiero comerte a besos lo haré. Y que si el mundo termina ese día, tú y yo no nos percataremos.

La chica del dorado reloj.

No hay comentarios:

Publicar un comentario